Empalme clásico de la carta superior (Trucos De Magia Revelados)
Voy a hablar de los principios básicos de una de las técnicas más temidas por quienes practican la cartomagia. A la que no todos se le atreven, y muchas veces quienes lo hacen se olvidan de algunos detalles importantes para borrar toda sospecha de una trampa. Este artículo, basado en el resultado de mis lecturas, estudios y propia experiencia, ayudará a corregir errores y demostrar que no es un imposible.
Trataremos primero el que a mi entender es el punto más importante, ya que de su buen manejo dependerá el resultado final, y este es
La Sujeción: Para comenzar vamos a decir que la forma correcta de empalmar una carta es aplicando una ligera presión diagonal a la misma entre el meñique y la base del pulgar, logrando de esta manera que la carta se adhiera a la palma por su propia tensión, quedando sujeta.
Es muy importante no presionar la carta con ningún otro dedo para conservar la naturalidad, y que la mano se vea relajada. En este punto los dedos deberían poder moverse sin que se caiga la carta.
En un primer momento nos parecerá imposible poder cubrir toda la carta con nuestra mano, y aparecerán defectos como que la misma sobresalga por el lado del índice o del meñique, que haya abertura entre los dedos, o que la mano se vea agarrotada. Esto se supera con un poco de práctica y buscando la posición exacta. Para esto sería una buena forma comenzar ubicando la carta en la mano hasta encontrarle la posición que nos quede cómoda y aprender a sentir su presión y tal vez hasta dibujarnos una pequeña marca en los puntos de apoyo (meñique y base del pulgar), que nos sirva de referencia hasta acostumbrarnos, y sobre todo estar la mayor parte del tiempo con una carta en posición. Todo esto permitirá desarrollar la suficiente fuerza en los dedos, para que al sujetar la carta no signifique un esfuerzo superior de los mismos y la misma quede adherida a nuestra palma por su propia elasticidad generada por la presión diagonal. Esto permitirá tener la mano relajada, en apariencia totalmente natural, lo que en caso contrario nos delataría. A partir de aquí se podrá trabajar en cerrar los dedos entre si para su total ocultamiento, lo que igualmente iremos buscando con la práctica y llegará cuando la sujeción sea como acabamos de detallar.
No intentemos hacer todo junto, porque todo tiene un orden, primero busquemos la posición, después midamos la presión y recién cuando dominemos esto con relax en nuestra mano observemos el cerramiento de los dedos y volvamos a relajar.
Una vez superados los primeros pasos para sostener la carta oculta, debemos prestar atención al pulgar, el cual debe estar relajado y junto a la mano, y de ninguna manera en la antinatural posición que sería extendido o abierto. Del mismo modo debemos prestar especial atención a no arquear excesivamente la mano (a veces se piensa que se nos va a caer). El hecho de hacerlo debería replantearnos volver a releer los primeros conceptos donde dijimos que la carta queda sujeta por su propia tensión, ayudada por la ligera presión que ejerce el meñique en su esquina y en forma diagonal contra la base del pulgar.
La mejor forma de observar la naturalidad de la mano es realizar el movimiento sin carta alguna empalmada, mirar bien que sucede, y recién ahí realizar el empalme y buscar la posición de naturalidad recientemente observada sin la carta.
Hasta aquí vimos la forma de tener la carta en la mano, ahora veamos como se realiza el robo. Es importante dominar lo hasta aquí detallado, para que en el momento que lo pongamos en práctica, la carta tome sola su posición por tacto.
El Robo: La que aquí detallo es una de las técnicas más sencillas y prácticas de robar la carta superior de la baraja, usando las dos manos.
Primeramente tomaremos la baraja con la mano izquierda en posición de dar (pulgar por encima y los otros cuatro dedos por debajo). La mano derecha se acerca por encima para tomar la baraja en posición biddle y la sujeta (pero solo con el pulgar por su parte interna, y el mayor por la externa, los otros dedos quedan en línea con el mayor como si también sujetaran la baraja, pero relajados).
El pulgar izquierdo empuja la carta superior hacia delante y un poco en diagonal, la cual chocando con el dedo mayor, pivotea sobre el mismo y hace que su esquina exterior derecha entre en contacto con la punta del meñique (debe tocar en el lugar que según nuestra práctica fuera el punto de comodidad). Este dedo presiona la carta hacia abajo, al mismo tiempo que se levanta el pulgar izquierdo hasta tocar la base de los dedos derechos. La carta superior se levantará, pero el pulgar izquierdo evitará que toque nuestra palma completamente. Entonces la mano izquierda suelta la baraja, y la derecha levanta la misma hasta que los dedos izquierdos queden en contacto con los bordes largos, y con el índice arqueado se mueve hacia atrás y hacia delante con el típico gesto de cuadrar la baraja. Todos estos movimientos son continuos y no duran más de unos segundos, y nos permiten empalmar la carta, la cual quedará totalmente adherida a la palma por su propia flexibilidad al momento de retirar el pulgar izquierdo.
La técnica del empalme es muy útil para una buena cantidad de efectos, y bien realizada y con la práctica suficiente, hasta podremos dar el mazo a mezclar mientras mantenemos la carta empalmada, casi sin otro artilugio que a veces no son del todo estéticamente artísticos. Aunque esto ya es otro capítulo.
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